Brasil perfila un 2026 con fuerte dinamismo en los sectores de petróleo, gas y biocombustibles. Para el primer trimestre del año, se prevé la activación de múltiples obras industriales y energéticas que, en conjunto, representan cerca de USD 3.900 millones en inversiones. Las iniciativas combinan expansión de infraestructura, nuevas tecnologías y mejoras en eficiencia operativa.
Uno de los proyectos con mayor peso económico será la construcción de la FPSO P-85 de Petrobras, que demandará alrededor de USD 2.200 millones. Esta unidad flotante tendrá capacidad para procesar 225.000 barriles diarios y comenzará a levantarse a inicios de 2026. Su entrada en operación está prevista para 2030 en el campo Sépia, dentro de la capa presalina de la Cuenca de Santos. La plataforma incorporará sistemas eléctricos avanzados y soluciones orientadas a reducir emisiones y optimizar el rendimiento energético.
Otro hito esperado para el mismo período es el inicio de producción del proyecto Wahoo, en la Cuenca de Campos y bajo operación de PRIO. Con una inversión proyectada de USD 870 millones, la FPSO Frade aportará alrededor de 40.000 barriles diarios, con arranque estimado entre marzo y abril de 2026.
En materia de infraestructura gasífera, el estado de Pará será escenario de la construcción de la Terminal de Regasificación de Gas Natural de Almeirim, impulsada por GDE Geração de Energia. El desarrollo, valuado en USD 240 millones, contará con una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU) con capacidad para procesar 14 millones de m³ diarios, conectada mediante un gasoducto de 600 metros a la central termoeléctrica Pará I. Este nodo abastecerá tanto a la propia central como a mercados locales de GNC y GNL.
Por su parte, en Bahía, TAG (Transportadora Associada de Gás) prevé avanzar con la construcción de la Estación Compresora de Itajuípe, cuyo presupuesto ronda los USD 150 millones. La obra sumará 3 millones de m³ diarios al gasoducto Cacimbas-Catu, eliminando cuellos de botella y mejorando el flujo entre las regiones Sudeste y Nordeste.
El segmento de biocombustibles también tendrá movimientos relevantes. En Minas Gerais, Prata Bioenergia iniciará una planta valuada en USD 180 millones, donde procesará caña de azúcar para producir etanol, azúcar, bioenergía y levaduras, además de incorporar cultivos de soja y maní. A la vez, en Bahía avanzará la biorrefinería Luís Eduardo Magalhães, que implicará USD 311 millones y utilizará maíz local para generar distintas variantes de etanol, contribuyendo al fortalecimiento del mix energético brasileño.